Mostrando entradas con la etiqueta Compras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Compras. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de octubre de 2012

Decathlon

Yo no sé qué tiene el Decathlon, pero es que una vez que estás dentro estás perdido. 



Odio los deportes, no valgo, me canso y no me gustan. La última tienda donde entraría por gusto sería en un Decathlon, peeeeeero me he apuntado a un equipo de fútbol (sí, habéis leído bien, ya hablaremos de esto otro día...) y no tenía nada que ponerme para ir a mi primer entrenamiento, así que el martes pasado allá que me fui. Oliver me dijo que ella iba a llevar un pantalón corto de fútbol, camiseta de deporte de manga corta y zapatillas multitaco. Así que la compra era fácil: un pantalón corto, una camiseta de deporte y unas botas. Ah! y las espinilleras.

Pero tú entras allí... y es como el paraíso de los deportes. Es abrumador. Botas con tacos, multitacos, de fútbol sala, para frío, para suelo duro, para suelo seco, para suelo blando, para parecerte a Michel y a Butragueño,... las necesito todas!!!! Me di varias vueltas por los pasillos de la sección de fútbol  y acabé mi paseo en los probadores para ver cómo me quedaba el modelito que había cogido...

Y entonces me giro y noto que la sangre se va de mi cara. La ropa se caía de la cesta. Había cogido, nada más: camiseta de manga corta (transpirable y no se cuántas maravillas más, de éstas con las que hacer deporte es tan cómodo como estar sentada en tu sofá en ropa de estar en casa, porque no sudas, y si no sudas no te cansas), camiseta térmica de manga larga (mujer precavida vale por dos), sudadera (más cómoda de poner y quitar que la camiseta térmica), chaqueta impermeable (por si llueve), pantalón térmico largo para debajo de los cortos (estos me encantaban), pantalón corto (vaya, algo que necesito!), medias (no se juega igual con calcetín corto que con media, por favor...), espinilleras (ahora si que puedo repartir ostias como panes!), braga (para la tos), guantes finitos, sujetador y culotte (con tanga y el wonderbra iba a estar mejor pero...), bolsa para guardar las botas (dónde si no?) y bolsa de deporte (que en casa solo tengo como 3 o 4).

Tatiana céntrate. A qué hemos venido? Pantalón corto, camiseta, botas y espinilleras. Cómo ha llegado todo esto hasta aquí? Pantalón corto, camiseta, botas y espinilleras. Y lo que es peor... por qué todo me parece imprescindible para poder ir a entrenar el miércoles? Pantalón corto, camiseta, botas y espinilleras.

QUÉ ME ESTÁ PASANDO?!?!?

Muy fácil. Decathlon me estaba poseyendo.

Me convenzo a mí misma de que solo me llevaré lo que necesito, pero no puedo resistirme a probarme todo para verme de furgolista pofesioná. El modelito completo, incluyendo la ropa térmica bajo la ropa normal y las prendas exteriores, fue desolador. No parezco ni Michel ni Butragueño. 

Parezco un árbitro. 

He cogido todo en negro. Mierda. 

Me da el bajón de la fiebre deportiva y aprovechando el momento de lucidez salgo del probador como alma que lleva el diablo, sin mirar atrás. Dejé toda la ropa allí, en la cesta. Volví a los pasillos de Fútbol y cogí pantalón negro, sudadera gris, medias negras y espinilleras. 

Fui a caja y pagué.

Cómo saldría de allí que hasta cerré el pestillo del coche cuando entré y lo arranqué en segunda. Y aún cuando estaba ya a kilómetros del Decathlon sentía que tenía que volver... ¿¿pero idiota, dónde vas a guardar las botas?? 

Agito la cabeza, necesito que me abofeteen. 

Cuando llegué a casa estaba ya fuera del influjo maligno de Decathlon. Complementé el modelito con las cosas que tenía por casa y pude ir a entrenar sin traumas el miércoles...

...Lástima que con las prisas haya cogido espinilleras de niño. Esta semana me tocará volver...

viernes, 13 de julio de 2012

La nevera

Ayer llegó la nevera nueva.

Eso en mi casa es un fieston. Hace como 15 años que no teníamos nevera nueva, pero es que en particular esta última era muy pequeña. Tan tan tan pequeña que meter o sacar algo era un trauma.

Cuando mi madre pide que saquemos algo para cenar (ella tiene la habilidad de escaquearse, siempre, astuta y rápida liebre), mi hermano y yo siempre tenemos la misma conversación. Sacalo tú. No, tú. No tú. Y así hasta el infinito. Se te quita hasta el hambre sólo de pensarlo. Mejor me hago un colacao.

O cuando volvemos de la compra con congelados como para sobrevivir a un ataque zombie durante un año, tú vas y abres tan contenta el congelador (la conversación anterior ha terminado contigo guardando los congelados) y resulta que está lleno. Se te desencaja la cara, se te revuelven las tripas. No puede estar pasando esto. Y entonces te acuerdas del dicho: hace falta ser ingeniero para meter esto. Es mentira. Dos ingenieros, DOS!, somos. Pero no hace falta ser ingeniero. Lo que hace falta es una nevera más grande. El caso es que cuando terminas, el congelador es una caja a presión, hasta el punto de tener que poner cinta de embalar en la puerta para que no se abra. Os lo juro. Pero terminas, y te sientes taaaaan satisfecha... Y entonces es cuando te ríes para tus adentros... yo he sido la pringada que lleva hora y media metiendo todo, pero tú vas a ser el tolai que tendra que abrirlo luego para buscar cena. Muajajajaja. MUAJAJAJAJAJA.

Pero todo eso se acabó. El combi llegó a mi casa. 

oooooooooh!!!
Tres amplios cajones en el congelador. Tres!! Uno para la carne, otro para el pescado, y otro para varios. OMG, varios!!! Se me saltan las lágrimas de la emoción. So-bra-es-pa-cio. Sobra espacio!!!! Si busco un filete sé donde está. Abro el primer cajón y lo cojo. Si quiero una pizza abro el segundo cajón y la cojo. Así, sin pensar. Sin resolplar, sin tener que cancelar planes para pasar la tarde sacando todo buscando el bacon.

Creo que Rodri y yo estaremos aún unos días yendo a la cocina solo a comprobar que sigue ahí, que no ha sido un sueño. Sentarnos delante de la nevera, abrir los cajones. Cerrarlos. Solo por el placer de verlo. Esto es vida...

domingo, 1 de julio de 2012

Rebajas

Por llamarlas algo.

Porque lo de REBAJAS es un chiste. ¿Qué fue de aquellas veces que con 100 € salías cargadita de bolsas? ¿Qué ha sido de los días en que encontrabas verdaderos chollos un 70% más baratos del precio normal? ¿Dónde han ido a parar todas las prendas bonitas de temporada que llevas meses esperando para pillar en las rebajas? Al rincón ordenado. El problema es que ahora el rincón ordenado no es un rincón, es media tienda. Hay un poquito de ropa de Nueva Colección, y muchísimos artículos que ahora llaman de continuidad. De continuidad. ¿De continuidad? ¿Y los bikinis? Vaya, son artículos de continuidad. Y no se rebajan. ¿Las camisetas bonitas? De continuidad. ¿Los pantalones que te gustaban? Continuidad. ¿Las cuñas que viste hace un mes? New.

Y punto.

Y vamos a las rebajas... Rebajas de 1, 2 3 y 4 €. De risa. Sandalias rebajadas de 19,95 € a 17,95 €. Wow. Camisetas de 15,95 € a 12,95 €. OMG. Pantalones de 25,95 € a 22,95 €. Incredibol. Y para eso llevo esperando semanas, para ahorrarme 2 € y jugándome el quedarme sin ella.

Para mí... un chasco.

¿La mejor compra? Una parka verde militar a mitad de precio. Pero el resto... chichiná.

La única ventaja es que he estado ocho horas de tiendas y  no me he tragado una cola. La gente no compra, y no me extraña. Las cajas estaban vacías. El año pasado en la cola de Bershka estuve hora y cuarto. Teníamos que irnos turnando. Entrabas en la tienda, y una iba a la cola directa mientras la otra miraba y se probaba, y luego al revés, y aún te sobraba tiempo para pasarte a la tienda de enfrente y echar un ojo. Este año nada. Entras, te pruebas y pagas. Bah. Esto ni son rebajas ni son ná.

Ya no siento la ansiedad que sentía la noche antes, que me costaba dormir. Ya no necesito estar a las 10 de la mañana pegada a la puerta, para entrar la primera. Ya no hago entrenamiento militar la semana anterior para estar en forma cuando abra Zara y ser la más rápida. ¿Será que me estoy haciendo mayor?


En Blanco, todo lo bonito está como mucho a un 30%. O sin rebajar... porque es continuidad.

En Zara los famosos descuentos de 2 € que os comentaba antes. Es para ir y preguntarle a Tito Amancio que si está de coña.

En fin, aún así me he ido cargada de bolsas, y con las mismas tengo que volver mañana porque acabo de ver cómo he dejado la cuenta y no pué ser.

Y vosotros, habéis comprado algo?

sábado, 23 de junio de 2012

Taste of America

Hoy hemos descubierto una de esas tiendecitas que cuando las encuentras no sabes cómo has podido vivir hasta entonces sin ella. Taste of America, The Original American Supermarket.


Es una tienda de productos totalmente americanos, de los que ves en las pelis. Cereales Cheerios, Caramelos Wonka, Salsa Jack Daniels Barbecue Sauce, salsas Newman's own, CocaCola con vainilla, Mash Mallows, Palomitas de queso, Chocolate Syrup, Pancake Mix, Lucky Charms... pero no solo comida. 

Tienen también máquina para hacer algodón de azucar, para hacer granizados, para hacer gofres de todas las formas posibles... yyyyyyy... tooooodos los accesorios y complementos para hacer cupcakes: moldes, adornos, frosting, icing, colorantes de muchos colores Wilton, moldes para macarons, rellenos,...


Ays, mi paraiso particular. 

Te lo llevarías todo!!!

Os dejo su web, tienen tienda online!!!

Entre esto, el Peggy Sue y el Tommy Mel's me están americanizando el barrio... yujuuuuu!!!!!

Espero que les vaya muy muy bien, de momento con César hoy ya han hecho el agosto...

viernes, 22 de junio de 2012

El pelo


No sé si a vosotros (pongo vosotros pero en realidad me refiero a las chicas) os pasará lo mismo que me pasa a mí. Os cuento… Yo compro en Mercadona (me encanta. IKEA, Mercadona y Zara pueden hacer de un día cualquiera un día perfecto), y tienen una amplia… qué digo amplia… amplíiiiiiisima gama de productos para el pelo. No tiene fin. Y cada día que vas descubres uno nuevo que no habías visto antes. Y cada día que vas te llevas uno nuevo. Y es que encima es el primer pasillo. Tú vas con tu carro e intentas no pasar por allí, pero yo creo que es que imantan los carros para que tiren de ti en esa dirección. Tú intentas evitarlo, pero es imposible, os lo digo yo. Total, que tengo en mi casa una colección de champús, sprays, líquidos para brillo, protectores de calor, queratina líquida, alisadores, lociones anticaida, mascarillas milagrosas, fortificantes de puntas,… encima del armario, porque dentro ya no caben. Imaginaos lo que debe ser utilizar todo… Te metes en la ducha, te lavas el pelo con tu champú, te pones la mascarilla. Hasta aquí bien, es un ritual muy sencillo y bastante rápido. Ahora viene lo bueno. El vinagre me lo tengo que echar con el pelo escurrido pero mojado. Luego aclarar. Salgo de la ducha. Y antes de que se seque ni un pelo me tengo que echar el líquido para alisar, la queratina líquida (que es como un poco grasa pero sin ser grasa), el fortificante de puntas, y el protector de calor. ¡¡¡Pero si llevo tanto pringue encima que si pasase la plancha se quedaría pegada y el pelo ni se enteraría!!! No lo he probado nunca porque tendría que levantarme a las 3 de la mañana. Pero estoy segura de que si lo hago acabaría diciendo… “Me he equivocado de producto y… he echado…. queratina lí… sí… queratina líquida encima del protector térmico… de las puntas … no, protector  no, no sé lo que era… lo he echado sabes y ha hecho una reacción que flipas y ha empezado a salir gas amarillo (…) que vamos, que la he liao parda, ¿sabes?”


El último fue ayer… un vinagre con olor a frambuesa (huele a vinagre y a frambuesa a la vez, es como mmmmm..aaaaajjjjjjjj, y lo vuelves a oler por si acaso, mmmmm…aaaaajjjjjjj) que se supone que te da brillo (mi madre siempre me ha dicho que el vinagre da brillo al pelo, por eso caí esta vez) que me he puesto esta mañana y bueno, cuidado cuando salgáis a la calle porque como nos crucemos os dejo ciegos de lo que ilumino…